Oficina de Información

Oficina de Información y Denuncia sobre derechos sociales "LA ESPIRAL".
Dirección: C/ PEÑA UBIÑA, 3. Bajo. GIJÓN.
Horario: MIÉRCOLES, 9:30-11:30.






VALORACIÓN DE LA OFICINA DE INFORMACIÓN "LA ESPIRAL" 2015.

"LAS POLÍTICAS DE MISERIA FRENTE AL ESPEJO"

INTRODUCCIÓN                               

Un año más realizamos la valoración del trabajo realizado en la oficina de información sobre derechos sociales “La Espiral”.

Este año ha sido algo atípico ya que hemos reducido los horarios de permanencias, pasando a abrir los miércoles de 9:30 a 11:30 y hemos cambiado de ubicación, estando ahora en la Casa de iniciativas comunitarias “Suañu” en la calle Peña Ubiña nº3.

Esto ha podido influir de alguna manera en los datos totales que sustentan esta valoración.
El año 2015 han pasado cien personas por “La Espiral” ,la mayoría personas de más de 45 años  que vienen de situaciones de desempleo de “larga duración”, se encuentran al final de los subsidios contributivos o se ven atrapados en el laberinto de la precariedad económica y administrativa que suponen muchas de las ayudas y subsidios .

Durante el año, visita a visita hemos podido colocar a las políticas sociales frente al espejo…


UNA IMAGEN DE PRECARIEDAD……

La primera imagen que hemos podido ver al colocar las políticas sociales y sus efectos en las personas empobrecidas y precarias es la de la precariedad más absoluta.

Las cuantías de todas las ayudas sociales e incluso de las concebidas como derechos (salario social) son de miseria[1], llevan congeladas seis años, lo que condena a las personas a la continua precariedad, ninguna ayuda permite cierta seguridad económica.

Además no hay un calendario de pagos establecido y la fecha de pago cambia según la época del año y los criterios políticos. Hay meses muy sensibles en este tema como son los últimos meses del año de Octubre a Diciembre para ralentizar el gasto. Y los meses de marzo y abril cuando están echando a rodar el nuevo presupuesto de cada año.

Se une también la precariedad y el control social que las personas  que quieren ejercer sus derechos  sufren al querer acceder a las ayudas, condenadas a miles de requisitos burocráticos pensados solamente como una carrera de obstáculos para conseguir dos objetivos, o denegar las ayudas por incumplir alguno de esos requisitos o el abandono a la hora de solicitarla por no verse capaz de superar todos los requisitos exigidos.

Llama la atención la mala gestión crónica, independiente de quien gobierne, reflejo del desbordamiento de las políticas de rentas mínimas ante la nueva complejidad del mercado laboral.


UNA IMAGEN DE LABERINTO…

Esta precariedad nos lleva a una segunda imagen que es la del laberinto. Las personas que pasan por “La Espiral” llegan enmarañadas en un laberinto administrativo y burocrático, que tiene diferentes encrucijadas:

-          Falta de información sobre determinadas ayudas (se sigue sin informar sobre las Ayudas de Emergencia social de manera sistemática).
-          Los retrasos en la concesión o actualización de las peticiones. lo que lleva a las personas a tener que vivir durante meses con 120 euros mientras se actualiza su cuantía o con retrasos de 8 meses para poder acceder por primera vez al Salario Social.
-          Otro de los efectos de este laberinto es la denegación de muchas de las solicitudes por  problemas burocráticos, desde falta de coordinación entre administraciones que no son capaces de informarse unas a otras. Hasta incumplimientos en la propia ley del salario social contándole recursos a las personas de los que no disponen o permitiendo a las entidades bancarias que en un primer momento puedan embargar el dinero cobrado del salario social.
-          Falta de claridad e información a las personas sobre sus propios expedientes, negándoles información sobre los mismos reiteradamente.
-          Falta de acompañamiento real de las personas, primando lo burocrático frente al trabajo social de base.



LA IMAGEN DE LA CARIDAD FRENTE A LOS DERECHOS SOCIALES…

Este año también hemos podido ver cómo los derechos sociales han ido retrocediendo ante la puesta en marcha de medidas concebidas como ayudas más cercanas a la caridad que a la garantía de derechos sociales, todo enmarcado en una retórica de Planes de lucha contra la pobreza, Planes de Emergencia social y palabras así que han retorcido la realidad. Todo esto refleja la falta de voluntad de los partidos políticos de poner en marcha políticas sociales que realmente  garanticen el derecho a vivir dignamente, apostando por medidas que sólo sirven para gestionar la miseria.

Algunos ejemplos de esas políticas han sido las Ayudas destinas a luchar contra la “pobreza energética” o la continuación de las ayudas para luchar contra la “pobreza infantil”. Mientras se dotan de recursos en la mayoría de los casos irrisorios, la única ayuda concebida como un DERECHO el Salario social malvive sin que nadie se plantee reforzarlo para convertirlo en una herramienta útil, o sin que nadie plantee ir hacia una Renta básica.

Esto se ha unido a un rebrote de decenas de iniciativas que buscan llevar alimentos, juguetes,  a las personas sin plantearse nunca la denuncia de por qué ocurren estas situaciones  lo que ha profundizado el asistencialismo y el individualismo  frente a la resolución de cuestiones estructurales de manera colectiva.


LA IMAGEN DE LO MUNICIPAL.

A nivel municipal las imágenes se repiten frente al espejo. Las personas carecen de información clara y útil sobre las ayudas, lo que lleva a que muchas personas no puedan siquiera solicitar las Ayudas de Emergencia Social por carecer de la información necesaria para tramitarlas. Además seguimos sin tener un reglamento claro para solicitarlas que las conviertan en un derecho complementario al Salario Social lo que lleva la denegación de las Ayudas según lo consideren los/as profesionales de turno.

Además como el gobierno asturiano, el Ayuntamiento de Gijón prefiere poner en marcha más ayudas técnicas para “sus pobrezas” y no reforzar o poner en marcha derechos sociales que sean los comienzos para garantizar el derecho a vivir dignamente. Un claro ejemplo son las ayudas en materia energética que ni siquiera se van a agotar. Y que en la Oficina de información han sido una anécdota a la hora de solicitar información sobre las mismas.



FRENTE A LAS POLÍTICAS DE MISERIA Y SUS IMÁGENES EN EL ESPEJO.

Desde ALAMBIQUE y la Oficina de información sobre derechos sociales “La Espiral” creemos que tenemos que devolver desde el espejo la verdadera  imagen de las políticas sociales, la imagen de la gestión de la miseria y el laberinto de precariedad.

Para devolver esta imagen creemos que es importante trabajar desde:

-          La información
-          La Denuncia individual y colectiva.
-          La exigencia de responsabilidades y de derechos.

Información como herramienta para lidiar con el entramado burocrático y de control que suponen los diferentes sistemas del “bienestar social”, en clave de derecho y no de limosna. Acompañando a las personas y no sustituyendo su protagonismo.

Denuncia, ante la vulneración de derechos continua. Frente al miedo y la coacción, la denuncia tanto de situaciones individuales como colectivas supone un intento de desbordar los estrechos esquemas del laberinto. Con idea de resolver situaciones urgentes, pero con la mira en que se den cambios más profundos.

Exigiendo derechos a quienes, desde posiciones de poder, los niegan. Las dinámicas del asistencialismo se sustentan en el discurso de la “maldición de la pobreza”. La exclusión social tiene causas estructurales que responden a un modelo de vivir y producir, no es una situación casual. Las políticas sociales tienen unos responsables concretos. Por eso la denuncia intenta trascender la coyuntura poniendo en el centro a las personas y no a la economía.

Porque entendemos que todos y todas tenemos derecho a una vida digna, a unos recursos suficientes que nos permitan desarrollar proyectos de vida autónomos.

Porque VIVIR DIGNAMENTE ES UN DERECHO, POR FALTA DE INFORMACIÓN NO TE QUEDES SIN DERECHOS.





[1] Las cuantías del salario social para el 2016 son:
Para una persona 442,96 €, para unidades de convivencia de 2 miembros 540,41 €, de 3 miembros 611,28 €, de cuatro miembros 682,14 €, de cinco miembros 713,16 €, de seis o más miembros 730,88 €. Estas cuantías pueden ser un 5% superiores en una serie de situaciones especiales.